miércoles, 18 de julio de 2007

¿VIDAS DE ORO?


Hace aproximadamente un mes atrás, estuve pasando unos días de vacaciones en la ciudad de Antofagasta, la idea en un principio, era ir de visita, ver a mi hermano que, por esas cosas de la vida está trabajando y viviendo por esos lugares. El primer día llegué y sólo estaba yo y la persona que ofreció amablemente un espacio para mí. Luego de algunos días estaba un poco más interna en los espacios de la casa, ya no me perdía ni estaba desorientada como en un principio, ahora sabía excatamente donde estaba la puerta, el baño y todo eso que al principio costó , ahora yo era parte del silencioso lugar. La vista que tenía era sin duda una imagen privilegiada de esta ciudad por lo que la inspiración no tardaba en llegar cuando me sentaba a solas en la habitación a escribir una que otra cosa que me llamara la atención. Dentro de ésa semana me sucedió algo que sin duda me hizo revivir las espectativas que tengo sobre la gente y sobre mí misma, ya que si he de confesarlo, me sentía un poco decepcionada y sola en mi idea de vivir la vida con sus simplezas y disfrutarlas a concho.


Mi tía (quien en realidad es algo así como mi prima) me dió un espacio, una oportunidad de compartir algunas ideas sobre la vida, las relaciones y la gente en general, fue tan extraño, hace años que nos conocemos, pero en realidad nunca nos conocimos hasta ahora.


Nos sentamos a tomar el té de todos los días, era un día frío y algo nublado, como lo suele ser en los puertos a esa hora de las ocho de la tarde. Nos sentamos, bebimos el té y comenzamos a conversar, era raro porque comenzamos gradualemnte a hablar, luego la conversación se hizo un diálogo fluido y extenso, además de bastante profundo e interesante. Fue una experiencia muy grata saber que en el lugar menos pensado puede haber una persona que comparta las ideas que uno misma tiene sobre la vida, el amor, los valores y otros temas. Lo que más hablamos fue sobre la idea que tiene la gente de la felicidad, de la comodidad, en verdad yo no estoy en contra de las comodidades, no estoy en contra de que las personas luchen por estar mejor cada día, pero lo que en verdad no logro entender es cómo hay gente cuyo principal y único motivo de vivir es tener más y más bienes materiales dejando de lado todo aquello que en verdad vale la pena rescatar. Así, gracias a la confianza y complicidad que logramos en la conversación pude por ejemplo decir que en medio de todas las comodidades posibles, que entre todos los lujos que se pueden tener yo me quedo con cosas tan pequeñas como el olor del cafe, el olor de la lluvia, la emoción cuando veo algún lugar romántico y que a pesar de todo, de la frivolidad, de los antivalores reinantes en nuestro mundo actual, aún sigo creyendo en la magia, en el amor de verdad, en que las cosas simples siempre son más bellas, en que en el lugar menos pensado puede haber alguien que nos haga volver a creer en que se puede ser mejor si tomamos de la vida eso simple y bello, lo irreemplazable, aquello que no tiene valor monetario, eso que muchas personas no logran ver por estar enceguecidos por sus lujos, sus vidas de cristal, sus vidas encerradas en un círculo de oro impenetrable y prohibido a los sentimientos genuinos...por qué será? cuando lo mejor de ésta vida es tener los bolsillos rotos para poder quedarse con los abrazos, los detalles, gestos, palabras y todo aquello que simplemente son tesoros lejos de aquellos que brillan sin ser realmente oro.


Este viaje me sirvió de mucho, puede que muchas personas no logren entender el significado y la importancia de una conversación así, pero en personas de mi calidad (loca, soñadora. detallista y humana), son de una trascendencia más allá de lo que duró aquella conexión en la que se comparten mundos interiores, vidas y creencias además de las esperanzas que se tienen de encontrar la verdadera luz en medio de tanta luz artificial.


"Lo mejor de la vida es poder recordar el aroma dela tierra cuando acaba de llover"

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