Tus manos encienden el
fuego del mar en mi cuerpo,
el fuego profundo, ese que permanece escondido a las sirenas,
tu piel es el imán de mis átomos, los que bailan con los tuyos, los que se reconocen de entre los vástagos,
En mis silencios pienso
en ti y en tus maneras,
en tu voz que reconozco desde antes, y que reconoceré siempre,
Pienso en el calor de tu
cuerpo y de tu mirada al amar que mueve mi sangre torrentosa e hirviente,
Me quedo en el movimiento de tu pecho cuando me dejas
caer rendida en él, en el
ritmo de tu corazón que se vuelve música si me acerco un poco…
Te pienso y me gusta
pensarte,
Y te quiero
quiero...
y Quiero!
Quiero perseguirte de
amor para tocarte el alma e iluminarte la sonrisa
Quiero abrazarme con tu
abrazo y escapar del frio, y que en un minuto sublime
me encuentres
convertida en el alma y el cuerpo que prevalecería junto a la tuya si todo
acabara…
Me marca el paso esta melancolía
que siempre tengo de ti,
Me sonríe y juega con la
tristeza…me sonríe y me vuelve los ojos de agua,
Me recubren las
visiones donde la tenue luz de la noche
viene en la forma de tus pupilas encendidas en las que me pude ver alguna vez, en las que reconocí lo pasado hace tiempos ancestrales,
Ojala fueses una Hidrangea, mas fluyes como río
incandescente, imponente,
Ojalá tus raíces se
posaran en mi orilla, entrelazadas a las mías
Buscando juntas donde el
sol se posa en el día.
... Tus manos encienden el fuego del mar en mi espiritu.